martes, 21 de diciembre de 2010

Adicción a la tv


¿Que es la adiccion a la tv?


Un adicto a la tv es una persona que pasa aproximadamente 3 horas por día viendo tele, lo cual es la mitad de su tiempo libre.

La televisión puede enseñar y entretener y está claro que provee la distracción y el escape que todos necesitamos. Sin embargo, la dificultad surge cuando uno siente fuertemente la necesidad de ver tanta televisión y aun así, no es capaz de reducirla.

Ver televisión tiene un efecto adormecedor y que actúa ante el cuerpo como un tranquilizante. Se presenta somnolencia y es posible que incluso se llegue a experimentar depresión al continuar viendo televisión. Una persona en realidad se desconecta de la vida real y se sumerge en lo que se está mostrando en la pantalla, lo cual, a su vez, provoca un exceso de atención, más de lo que se había previsto al inicio.

Adicción a la comida


Adicción a la comida:

La raíz del problema no está en lo que se coma, sino en el porqué, de modo que se convierte en una dependencia muy difícil de superar por uno mismo.

Esta enfermedad se puede manuisfestar en distintos aspectos sociales tales como:

Nivel físico: la conducta. La autora recomienda llevar un diario en que se reflejen los ”episodios de atracón“, y puntuarlos por su intensidad según una escala del uno al diez.

Nivel emocional: los sentimientos. Con cada una de las anotaciones, hay que preguntarse qué hay en nuestras vidas que merezca una puntuación como la que se le acaba de otorgar a la comilona.

Nivel cognitivo: los pensamientos y las creencias. Como no se ha encontrado nada que merezca esta puntuación, hay que analizar qué pensamos sobre nosotros mismos después del atracón y por qué creemos que lo actuamos así.

Nivel transpersonal: la recuperación del poder. Hay que dejar de sentirse una víctima y se deben buscar las medidas para lograrlo, si se cree necesario hay que solicitar la ayuda de un especialista.

Adicción al tabaco

Tabaco:

El tabaco es un producto de la agricultura originario de américa y procesado a partir de las hojas de varias plantas del genero Nicotiana tabacum. Rl tabaco se consume de varias formas siewndo las mas utilizadas la combustion prosuciendo humo, su particular nicotina lo hace muy adictivo. Se comercializa legalmente en todo el mundo y es editado por distintas marcas siendomlas mas conocidas Marlboro,Melbour,Philip Morris, entre otras. El tabaco tiene mas de 50 especies clasificadas en cuantro grupos peincipales: N. tabacum N.nicotoides N.rustica y N.polidiclia.

Imagen trucada

Artículo de Wikileaks

¡Lean este articulo es muy interesante!

Este es un resumen de lo que dice:

Los 250.000 cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks -y que están siendo analizados y publicados por los cinco diarios a quienes la organización facilitó la información- le han comunicado a la clase política, de forma insoslayable, que el cambio global los incluye.

Las lecciones del futuro


El lector habrá recorrido docenas de páginas de medulosos y mayormente inteligentes análisis de las causas, las consecuencias y hasta el estatus legal de la operación de WikiLeaks. No añadiré más sobre el particular. De hecho, y como he conversado con muchos colegas aquí en el diario, es difícil todavía fundamentar casi cualquier opinión sobre las filtraciones. Sinceramente, además, creo que las opiniones no cuentan para nada en este caso. Es como decir: "Ese huracán me parece completamente ilegal". Lo de WikiLeaks iba a pasar, más tarde o más temprano, no porque alguien lo decidió, sino porque el mundo es otro.

La noticia no es qué se decía en los cables diplomáticos, sino que la potencia más poderosa del mundo (y técnicamente más avanzada) haya sido incapaz de proteger no un cable hurtado al pasar, sino cientos de miles de comunicaciones diplomáticas. Este es el síntoma. De hecho hay poco de nuevo en la información liberada.


Si tenemos un minuto para reflexionar (en lugar de convocar, como he leído en estos días, de nuevo, al fantasma de la pena de muerte) sería bueno que imagináramos cómo sería un mundo donde el individuo común, el hombre de la calle, al que alguna vez se le negó voz y voto, ahora tiene una cuota de poder mayor. ¿Cómo es ese mundo? ¿Acaso es peor? ¿O, por el contrario, es un mundo mejor? ¿No hay deudas por saldar todavía? ¿No hay flagelos como el hambre, el trabajo infantil, el racismo? ¿Es posible pensar (llámeme soñador, no hay problema) que quizás esta nueva realidad de un poder más equitativamente distribuido nos conduzca a solucionar a largo plazo esas aberraciones?

No lo sé. Ojalá lo supiera con certeza.

Pero mi impresión es que todo futuro es mejor.

Si les intereso este resumen acá esta el enlace de la página del artículo completo hagan un clic para leerlo, saludos.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1330156

lunes, 20 de diciembre de 2010

Video sobre adicciones: Segundo

Adicción al juego

Juego. ¿Qué es jugar para un jugador compulsivo?

El Juego para el jugador compulsivo se define como sigue: Cualquier apuesta o participación en apuesta, para sí mismo o para otros, sea por dinero o no, no importa lo pequeña o insignificante que sea, donde el resultado sea incierto, dependa del azar o de la habilidad, constituye jugar.

¿Qué es jugar de manera compulsiva?

Jugar de manera compulsiva es una enfermedad de naturaleza progresiva que nunca puede curarse, pero que puede detenerse.

Antes de venir a Jugadores Anónimos muchos jugadores compulsivos se veían a sí mismos como personas moralmente débiles, y a veces simplemente “sin valor alguno”. El concepto de Jugadores Anónimos es que los jugadores compulsivos son en realidad personas enfermas, que pueden recuperarse si siguen un programa sencillo que ha demostrado tener éxito para miles de hombres y mujeres con problemas de adicción al juego y que son jugadores compulsivos.

¿Qué es lo primero que debe hacer un jugador compulsivo para dejar de jugar?

El jugador compulsivo, necesita aceptar el hecho que él o ella se encuentra en las garras de una enfermedad progresiva y tener el deseo de recuperarse. Nuestra experiencia, ha demostrado que el Programa de Jugadores Anónimos, siempre funcionará para cualquier persona que tenga el deseo de dejar de jugar. Sin embargo, nunca funcionará para la persona que no se enfrenta honestamente y acepta que padece esta enfermedad.

¿Cómo puedes saber si eres un jugador compulsivo?

Sólo tú puedes tomar esa decisión, la mayoría de personas, recurren a Jugadores Anónimos cuando admiten que el juego les ha derrotado. En Jugadores Anónimos, también se describe a un jugador compulsivo como a una persona cuya afición a jugar le ha causado un número creciente y constante de problemas en todas las áreas de su vida.

Antes de que estuvieran listos para aceptar ayuda, muchos miembros de Jugadores Anónimos tuvieron que pasar por experiencias terribles. Otros se enfrentaron a un deterioro lento y gradual que los llevó hasta el punto en que finalmente admitieron la derrota.

¿Cómo deja alguien de jugar por medio del Programa de Jugadores Anónimos?

Uno consigue dejar de jugar por medio de un cambio progresivo de carácter dentro de sí mismo. Esto puede lograrse teniendo fe y siguiendo los principios básicos del Programa de Recuperación de Jugadores Anónimos.

No hay caminos cortos para alcanzar esta fe y entendimiento. Para recuperarse de una de las adicciones más incomprensibles, insidiosas y compulsivas es necesario un esfuerzo diligente. La Honestidad, la Receptividad y la Voluntad, son las palabras claves en nuestra recuperación.

¿Es importante saber porqué jugábamos?

Quizá, sin embargo, en relación al dejar de jugar, muchos miembros de Jugadores Anónimos, se han abstenido de jugar sin el beneficio de saber por qué jugaban.

¿Cuáles son algunas de las características de un jugador compulsivo?

1. No poder ni querer aceptar la realidad. De ahí el escape hacia el mundo de los sueños que representa el jugar.

2. Inseguridad emocional. Un jugador compulsivo sólo se siente emocionalmente confortable cuando está “en acción”. No es raro escuchar a un miembro de Jugadores Anónimos decir que: “El único lugar donde sentí que pertenecía de veras, era sentado frente a una mesa de juego. Allí me sentía seguro y confortable. Nadie me exigía demasiado. Sabía que me estaba destruyendo pero al mismo tiempo tenía cierta sensación de seguridad.”

3. Inmadurez. Un deseo de tener todas las cosas buenas de la vida sin ningún esfuerzo de su parte, parece ser el patrón común del carácter de los jugadores compulsivos. Muchos miembros de Jugadores Anónimos aceptan el hecho de que no estaban dispuestos a madurar. De manera inconsciente, sentían que podían evitar la responsabilidad de la madurez jugando a la ruleta o a las cartas, y así la lucha por escapar de la responsabilidad, se convirtió finalmente en una obsesión inconsciente. El jugador compulsivo, también parece tener una urgente necesidad interior de ser “alguien importante” y necesita sentirse todopoderoso. El jugador compulsivo está dispuesto a hacer casi todo (a menudo actos de naturaleza antisocial) con tal de mantener la imagen que quiere que otros vean de él.

A su vez, existe la teoría de que los jugadores compulsivos de manera inconsciente desean perder para castigarse a sí mismos. Hay bastantes evidencias que apoyan esta teoría.

¿Cuál es el mundo de los sueños del jugador compulsivo?

Esta es otra característica común de los jugadores compulsivos. Se pasan mucho tiempo creándose imágenes de las grandes y maravillosas cosas que van a hacer cuando tengan una gran ganancia. A menudo, se ven así mismos como personas filantrópicas y simpáticas. Sueñan a veces con regalar coches nuevos, abrigos de piel fina y otros lujos a sus familiares y amigos. Los jugadores compulsivos, se imaginan viviendo una vida cómoda y elegante, que se hará posible gracias a las enormes cantidades de dinero que ganarán con su “sistema” de juego. Tener empleados, apartamentos de lujo, buena ropa, amigos encantadores, yates y hacer recorridos por el mundo, son algunas de las cosas maravillosas que están a la vuelta de la esquina, una vez que finalmente obtengan grandes ganancias.

Pero patéticamente, nunca parece que una ganancia sea lo suficientemente grande para poder hacer realidad el más pequeño de sus sueños. Cuando los jugadores compulsivos tienen éxito, juegan para tener sueños más grandes, cuando fracasan, juegan con desesperación irresponsable y las profundidades de su desdicha son insondables al venírseles abajo su mundo de sueños. Tristemente, lucharán por recuperarse, teniendo más sueños y por supuesto, sufrirán más desdichas. Nadie puede convencerles de que nunca se harán realidad sus grandes planes. Ellos creen, que éstos si se harán realidad, ya que sin su mundo de sueños, la vida para ellos no sería tolerable.

¿No es acaso el jugar compulsivamente, sólo un problema financiero?

No, el jugar de manera compulsiva es un problema emocional. Una persona que está en las garras de esta enfermedad, se crea montañas de problemas sin solución aparente. Por supuesto, se crean problemas financieros, pero también se crean problemas conyugales, laborales o legales. Los jugadores compulsivos se dan cuenta que han perdido a sus amigos y que los familiares los rechazan. De los muchos problemas serios que se crearon, los financieros parecen ser los más fáciles de resolver. Cuando un jugador compulsivo se hace miembro de Jugadores Anónimos y deja de jugar, los ingresos, usualmente, aumentan y ya no tiene el gasto que le causaba la adicción al juego y muy pronto, las presiones financieras empiezan a disminuir. Los miembros de Jugadores Anónimos se han dado cuenta que el mejor camino para la recuperación financiera, es por medio del trabajo y del pago de nuestras deudas. Pedir prestado y/o prestar (sacar de apuros a alguien) en Jugadores Anónimos es perjudicial para nuestra recuperación y no debería hacerse.

El problema al que tendrá que enfrentarse, el que más tiempo lleva y también el más difícil, es el realizar un cambio de carácter dentro de sí mismo. La mayoría de miembros de Jugadores Anónimos ven en este propósito su reto más grande, uno al que deben dedicarse de inmediato y enfrentarse durante el resto de sus vidas.

¿Por qué un jugador compulsivo no puede usar simplemente la fuerza de voluntad para dejar de jugar?

Creemos, que la mayoría de los jugadores compulsivos, si son honestos, reconocerán su falta de fuerza de voluntad para resolver ciertos problemas. En relación a la adicción al juego, hemos conocido a muchos jugadores compulsivos que se abstuvieron por largos periodos de tiempo, pero en un descuido y, bajo una serie de circunstancias propicias, volvieron a jugar sin pensar en las consecuencias. La defensa de la que se valieron, sólo a través de la fuerza de voluntad, cedió ante alguna razón trivial para volver a jugar. Nos hemos dado cuenta que la fuerza de voluntad y el conocimiento propio por sí solos, no ayudarán en los espacios mentales vacíos, pero sí parece resolver nuestros problemas el adherirse a ciertos principios espirituales. La mayoría de nosotros, pensamos que es necesario creer en un Poder más grande que nosotros a fin de mantener el deseo de no jugar.

¿Significa esto que, ni siquiera puedo participar en una apuesta inicial de un céntimo de Euro o en una apuesta deportiva entre varios, con motivo de una competición mundial?

Significa exactamente eso. Se tiene que poner fin al juego en algún momento y los miembros de Jugadores Anónimos se han dado cuenta, que lo que hay que evitar es la primera moneda que se juega, aun si la apuesta es tan insignificante como jugarse un café.

Yo sólo juego periódicamente. ¿Tengo necesidad de Jugadores Anónimos?

Sí, algunos jugadores compulsivos, que se unieron a Jugadores Anónimos nos dicen que sólo jugaban periódicamente, pero que no obstante, los intervalos entre una y otra partida, no eran periodos propicios para pensamientos constructivos. Los síntomas registrados durante esos periodos fueron de nerviosismo, irritabilidad, frustración, indecisión y un continuo deterioro en sus relaciones personales. Estas mismas personas, han encontrado la respuesta y una guía en el Programa de Jugadores Anónimos, para la eliminación de los defectos de carácter y para progresar moralmente en sus vidas.